Enséñale a valorar las pequeñas cosas

Las cosas que realmente valen la pena en la vida, no se compran con dinero. La felicidad y el amor no se venden ni se compran, se cultivan día tras día. Es importante que los niños sean conscientes de ello desde pequeños y que le den el valor que merecen esas “pequeñas cosas” que marcan la diferencia.

Menos regalos, más experiencias

Los niños tienen muchísimos más juguetes de los que pueden disfrutar. Aun así, durante la Navidad muchos padres incluso llegan a endeudarse para comprar juguetes a sus hijos que no pueden permitirse. Pues se ha demostrado que el exceso de juguetes genera apatía y una especie de anestesia emocional en los niños, además de generar actitudes egoístas y demandantes… (el famoso <<¡mío, mío!>>)

Por eso, aunque no es necesario renunciar a los juguetes y los regalos, es importante que en la familia se prioricen las experiencias compartidas. Seguramente si los pequeños tuvieran que elegir entre los juguetes y pasar tiempo de calidad con sus padres, la mayoría elegiría la segunda opción.

 De hecho, las experiencias compartidas son las que crean recuerdos imborrables:

  • Paseos por el campo
  • Vueltas en bicicleta en familia.
  • Cuentos antes de dormir.
  • Hacer bizcochos o comidas todos juntos.
  • Pasar tiempo con papá y mamá jugando en la alfombra…

Son algunos de los ejemplos, que, aunque parezcan actividades tan sencillas, son las que recordamos cuando pasan los años.

Ese tiempo compartido también es vital para que los niños desarrollen sus habilidades sociales, sean más empáticos y comprendan el valor de cultivar las relaciones. 

En cambio, los objetos, juguetes y tecnología les dará una gratificación momentánea pero no pueden compararse con las relaciones con los demás.

Si le enseñamos a los niños a hacer amigos y mantenerlos, le estaremos haciendo uno de los regalos más valiosos para la vida.

Cuidar los objetos para que duren

Otra enseñanza clave consiste en enseñarles a cuidar sus cosas. 

Hay que enseñarles a los niños a cuidar sus cosas para que duren. Los juguetes, la ropa y los aparatos electrónicos no se tiran solo porque nos hemos aburrido de ellos y han sacado a la venta una versión “superior”. Si lo explicamos bien, los niños pueden comprender que detrás de la fabricación de esas cosas hay un proceso que contamina el medio ambiente y que para comprar esas cosas que tiene hay que gastar dinero.

Además se les puede explicar que “otro más nuevo” solo le generará una alegría durante poco tiempo pero no le dará la felicidad, ya que al poco tiempo se cansará igual que del que ya tiene.

Cuidar las relaciones para que crezcan

Numerosos estudios psicológicos han comprobado que las mayores satisfacciones y alegrías de la vida provienen precisamente de las relaciones interpersonales. Los niños deben aprender desde pequeños a alimentar esas relaciones, para que en el futuro se conviertan en personas que aportan valor a los demás. Eso significa que hay que enseñarles a ponerse en el lugar del otro, de manera que comprenda cómo sus actitudes, palabras y comportamientos pueden herir o hacer felices a las personas.

También es importante enseñarles a cuidar los pequeños detalles, que son los que hacen crecer una relación, como decir “te quiero” o “eres importante para mí”. Para demostrarle a una persona especial cuánto la queremos no es necesario comprar un regalo. De hecho, el mayor regalo que podemos hacerle es nuestro tiempo.